EL MODELO DE LAS SOCIEDADES DESARROLLADAS. LA SOCIEDAD FORDISTA
Abordaremos en este apartado el análisis de la vieja sociedad fordista que comienza a desaparecer, tratando de superar el economicismo inherente al modelo y detectar aquellas cuestiones político-culturales que configuran su totalidad. Articularemos también la crisis de la sociedad fordista con el desmantelamiento del Estado de bienestar.
El modelo fordista
Las sociedades industrializadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial estuvieron dominadas por el Modelo Fordista. Este modelo condicionaba los procesos de producción, los métodos de trabajo, la redistribución de las plusvalías y los sistemas de regulación.Ha condicionado también la naturaleza de lo que aquí hemos llamado la "izquierda", la "cultura sindical" y en general los valores sociales y políticos dominantes en la protesta socio-política. En su esencia, el modelo fordista estructuraba tres aspectos diferentes.
Era un modelo de organización del trabajo que especializaba aún mas la división del trabajo taylorista, mecanizando el proceso e introduciendo la cadena de montaje. A este nivel, el fordismo incrementó enormemente la productividad del taylorismo, introduciendo la "mecanización" en la organización del trabajo e imponiendo el ritmo de trabajo al trabajador/ra desde el exterior de éste/ésta. De esta manera se generó la producción masiva de series largas, de bajo precio y estandarizadas.
Era también un régimen de acumulación. Se trataba de una producción de masa con fuertes incrementos de productividad y considerables incrementos de la intensidad de capital utilizado por trabajador/ra. De esta manera, manteniendo estable la tasa de beneficio, la acumulación fordista permitía la repartición regular del nuevo valor añadido creado por los incrementos de productividad, entre los trabajadores/ras y la empresa (inversiones empresariales, dividendos e incrementos salariales). El sistema tendía hacia el pleno empleo y generaba una cultura consumista generalizada.
Era también un modo de regulación. Así, al objeto de superar las contradicciones derivadas de los intereses de los empresarios a corto y a medio término (que resultan contradictorios), el modelo fordista regulaba la demanda en el interior de cada Estado-Nación, implantando el "Estado-Providencia" y desarrollando un sistema de seguridad social; incluyendo también una legislación social que aseguraba el salario mínimo y una articulación de las relaciones laborales que reconocía las organizaciones sindicales y generalizaba los Convenios Colectivos.
Su dimensión internacional
La división fordista del trabajo entre tareas de concepción, ingeniería y organización por una parte y tareas rutinarias y descualificadas de ejecución y montaje por otra parte, permite una desconexión geográfica entre estos tipos de actividad redefiniendo la relación existente tanto entre los paises industrializados y los paises en vías de desarrollo como entre el centro y la periferia en el interior mismo de los paises desarrollados. Mencionaremos aquí como aspectos significativos:
La generalización de la subcontratación, (que permite a la empresa matriz acaparar las actividades de mayor cualificación y mayor valor añadido subcontratando el resto), manifestándose como parte de una estrategia del sistema que concentra en los paises desarrollados las labores de gestión, diseño, investigación, ingeniería, planificación y comercialización, mientras ubica las labores de ejecución, producción y montaje, en los paises subdesarrollados o en determinadas franjas de trabajadores/as en el interior de los paises desarrollados.
Mencionaremos también en este sentido el amplio proceso de "deslocalizaciones productivas" que implantado a nivel internacional refleja esta desconexión geográfica de las actividades fordistas en el interior de un mismo sector. Representa históricamente el amplio proceso de deslocalizaciones que en la década de los 60 y mas intensivamente en la década de los 70 transportaba las producciones intensivas en mano de obra (aquellas en las que el nivel salarial condiciona la estructura del valor añadido) a las zonas del Tercer Mundo donde predominan los bajos salarios y la ausencia de derechos sociales.
En el interior de cada sector, la mejor relación calidad-costo define la instalación de la producción. Pero la ubicación concreta de estas actividades productivas depende también de factores históricos, sociales y culturales (18). Así, las peculiares condiciones del desarrollo histórico de las poblaciones asiáticas, que han permanecido durante milenios en formas de producción campesino-comunitarias, acostumbradas al trabajo colectivo e intensivo, organizado y disciplinado de la tierra y a la intervención de la actividad pública del Estado (que garantizaba la distribución del agua y el mantenimiento de las grandes obras hidráulicas vitales para la comunidad) al que históricamente identificaban con el bien de la colectividad y a cuya autoridad otorgaban origen divino, conforman un inmejorable espacio social y humano para esta ubicación.
Ello explica que en aquellas de estas regiones donde además concurren factores adicionales como la existencia de una infraestructura viaria e industrial (creada con la invasión japonesa y la guerra de Corea) y de una clase social con iniciativa empresarial (de origen chino) se cristalice la implantación preferida (no exclusiva) de las deslocalizaciones productivas procedentes de los paises desarrollados. La masiva explotación laboral de los saberes y habilidades de una mano de obra femenina disciplinada en la explotación patriarcal- doméstica y comunitaria, completa el cuadro expuesto.
De esta manera, asistimos al formidable ascenso de los Cuatro Dragones Asiáticos: Singapur, Hong-Kong, Corea del Sur y Taiwan, parejo precisamente al proceso de declive de las antiguas regiones de base siderúrgica en el mundo industrializado. Se trata de pequeñas economías que disponiendo de débil demanda interna, han asentado su desarrollo en la apertura al mercado exterior y en el proceso exportador. Como hemos expuesto, estos paises reunían las condiciones económicas, sociales, políticas y culturales, más adecuadas para atraer los capitales exteriores y reubicar en su territorio la subcontratación mundial; absorviendo progresivamente, con una estrategia tecnológicamente activa, procesos productivos cada vez más cualificados e intensivos en capital.
Sus aspectos político-culturales
El análisis de la vieja sociedad fordista exige también mencionar los aspectos políticos, culturales e ideológicos que se integran en su realidad social. Recogeremos aquí de manera resumida, aquellos aspectos políticos y culturales que hacen referencia a su totalidad.
El modelo fordista legitimiza y consolida el Estado-Nación. La estandarización de la producción y la centralización del poder exigido por la existencia de un marco de regulación al nivel del Estado-Nación enmascara las relaciones de dominación respecto a las nacionalidades diferenciadas y más concretamente las relaciones políticas y lingüístico-culturales de dominación. La limitada esfera social cristalizada en los Estados-Nación al amparo de la regulación fordista sirve de coartada para sus proyectos económicos, ecológicos, territoriales, militares y político-culturales. (19) De esta manera el modelo fordista fue un eslabón espacio-temporal de un macro-modelo de V siglos de dominación occidental erigido sobre la explotación económica y el arrasamiento de los pueblos y comunidades del planeta.
Ese primer mundo que practicó el genocidio sistemático de las poblaciones autóctonas de Australia y del Continente Americano,que diezmó con grandes hambrunas las poblaciones asiáticas; que sometió a relaciones esclavistas y al trabajo forzado a las poblaciones africanas, se ha cimentado sobre la desvertebración, aplastamiento y destrucción de una gran parte de las comunidades y pueblos autóctonos en sus territorios de origen.Así, los modernos estados nacionales integrarán estructuralmente, en lo que se refiere a las nacionalidades diferenciadas, la limpieza étnica, el racismo mas virulento, el aplastamiento político-militar y fuertes componentes de fascismo político, en la propia naturaleza de su existencia.
Esta cuestión adquiere especial relieve cuando consideramos el enorme bagaje ideológico-cultural de dominación acumulado en la práctica nacionalista- imperial de viejos Estados-Nación que como España, Francia y Gran Bretaña, están por una parte en los mismos cimientos del macro-modelo histórico de dominación mundial y por otra tan implicados en nuestra realidad actual.
La internacionalización de la estandarización fordista en el conjunto de los paises desarrollados y la hegemonía de los Estados Unidos tras la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial explica la progresiva imposición mundial, a partir de 1.945, del modelo americano de la vida social (American way of life). La sociedad fordista funciona pues en base a la aceptación universal de la cultura norteamericana, cristalizando una sociedad de individuos consumidores-productores, intercambiables e individualizados, desconectados de toda dimensión colectiva y carentes de toda solidaridad, acríticos siempre con el poder establecido y viviendo exclusivamente para su fortuna individual.
La homogeneización derivada de este proceso de imposición universal de la lengua y cultura de los Estados Unidos afecta directamente a la diversidad humana del Planeta, poniendo en peligro la supervivencia de las lenguas y culturas mas indefensas. De esta manera, los Estados-Nación utilizan la fuerza del Estado para neutralizar un proceso de internacionalización cultural que erosiona su identidad. Sin embargo, esta situación se agrava en los pueblos oprimidos y en las nacionalidades diferenciadas en el interior de los Estados-Nación, que deben afrontar (careciendo además de medios) para salvar su identidad, la doble acción del proceso de internacionalización y la agresión del Estado-Nación. Aquí, las tendencias uniformizadoras derivadas de la centralización del poder y de la estandarización de la producción fordista fortalecen la agresión aniquiladora de los Estados-Nación y la asimilación forzada a la que se ven obligadas las nacionalidades carentes de soberanía. (20)
El fordismo modeló la cultura del sindicalismo y de la izquierda de los paises industrializados, generalizando una noción de "progreso" que tenía tres vertientes significativas:
Una noción "general de progreso" y desarrollo que los identificaba al crecimiento económico y al avance tecnológico. Corresponde, en su versión marxista, a una considerable porción de militantes y pensadores/as de esta última corriente que asociaban progreso con desarrollo de las fuerzas productivas y con las cada vez mayores marcos territoriales en los que se cristalizaba la producción y consumo capitalistas. Con esta base ideológica, esta izquierda política y sindical se opone (en nombre del citado desarrollo de las fuerzas productivas) a los movimientos reales de emancipación (y en particular a sus formas nuevas) que cuasi siempre centran su objetivo en la transformación de las relaciones de dominación.
Una noción de "progreso social" que se identificaba cuasi exclusivamente al crecimiento del poder adquisitivo de los trabajadores/as y a la expansión de la sociedad de consumo.
Una noción de "progreso del Estado" que lo identifica con el bien general. Esta versión de progreso convertida en acervo histórico de la izquierda fordista hace abstracción del análisis marxista que plantea el "carácter de clase" y la función de "dominación política" de todo Estado, legitimizando de manera especial la dominación del Estado-Nación sobre las nacionalidades diferenciadas.
Esta noción del pensamiento de la izquierda fordista que sitúa al sector público como garante del interés general, enmascara los proyectos económicos, políticos, culturales, militares y lingüísticos sobre los que el Estado-Nación asienta la dominación de las nacionalidades oprimidas y se apoya en un funcionariado que en estas mismas nacionalidades protege sus intereses de clase con esta mistificación.
Estrictamente economicista, la cultura sindical y política de la izquierda fordista marginaba los aspectos culturales, ecológicos, lingüísticos y políticos inherentes al desarrollo y a la emancipación:
En lo que respecta a las nacionalidades oprimidas, el economicismo de la izquierda fordista se revela negando o menospreciando la autodeterminación de los pueblos, convirtiendo así a los ciudadanos/nas del pueblo oprimido en "objeto" de la política socio-económica o de las decisiones emanadas, en instancias foráneas, por los demás. Esta cultura niega a los miembros de las nacionalidades y culturas diferenciadas su calidad de personas adultas, de sujetos sociales de su propia historia, de sujetos de su propia civilización.
De esta manera, el economicismo de la izquierda fordista reduce a las personas de estas colectividades a la categoría de las "cosas vivas", negándoles su humanidad específica (su dimensión política,cultural, lingüística, afectiva, etc.) y ubicandoles en el estadio de meros "instrumentos" del proceso de producción.
El economicismo fordista se revela así como una corriente ideológica que justifica de hecho el proceso civilizatorio (lingüístico, cultural, religioso) del dominador y que niega la humanidad específica del explotado/da, al que solo ve como sujeto de clase (en su concepción mas reducida) carente de identidad propia.
En estas condiciones, la internacionalización y expansión mundial de la cultura sindical y política de la izquierda fordista a otros pueblos y sociedades del planeta configuró una parte substancial de lo que hoy se denomina como "Eurocentrismo". (21)
Este Eurocentrismo finge liberar a los pueblos en un mundo que no es de éstos, sino del dominador, reduciendo, en su versión economicista, la cosmovisión de los pueblos oprimidos, de manera que transforma "la nueva civilización a crear" en la nueva "organización socio-económica" de la actual sociedad.
El Eurocentrismo de la izquierda fordista universaliza el paternalismo, expandiendo una concepción del cambio social por el cual la izquierda occidental de los Estados-Nación, en forma mesiánica (considerando su concepción de progreso y de revolución como la única legítima) trata de liberar a las naciones oprimidas y a las clases desfavorecidas del planeta, olvidando que son éstas últimas el sujeto de su propia emancipación.
El proyecto mas profundo del Eurocentrismo es insertar todo movimiento de emancipación en las coordenadas economicistas e individualistas de la civilización occidental, es decir, en la aceptación de ese modelo de civilización ya mentado, que estructurado en el imperialismo,en el mercado y en el Estado-Nación, avanza arrasando pueblos, carece de tolerancia y capacidad de diálogo hacia la "diferencia" y destruye la biodiversidad.